Tras visualizar el documental sobre el bambú chino en clase, me puse a reflexionar acerca de que esto es una metáfora perfecta para la labor de nuestra profesión, porque su proceso de crecimiento es un recordatorio de la importancia de la paciencia, la persistencia y la creencia en el proceso, elementos que como educadores sociales tenemos que tener en cuenta a la hora de acompañar a otros en su desarrollo personal y social.
Hay que tener en cuenta que al igual que el bambú, el progreso en el ámbito social y educativo no es instantáneo ni visible de inmediato, porque es un proceso que requiere de mucho tiempo, dedicación y cuidado constante. Igual que el agricultor que cultiva bambú, sabemos que cada pequeño gesto, cada conversación, cada orientación y cada acto de apoyo son pasos importantes en el proceso de crecimiento de una persona.
Además, en la sociedad de hoy en día, en la que vamos acelerados y queremos soluciones inmediatas, es fácil perderse en la necesidad de resultados tangibles y medibles, pero es necesario indicar que el verdadero valor reside en el viaje mismo. Cada pequeño avance, cada pequeña victoria, por más pequeñita que parezca, es un testimonio del progreso que se está haciendo. Al igual que cada día que el bambú pasa bajo tierra, desarrollando sus raíces antes de emerger, cada pequeño logro en el trabajo social y educativo contribuye al crecimiento y desarrollo de las personas a las que acompañamos.
Asimismo, es importante recordar que, aunque no siempre veamos los resultados de nuestro trabajo de inmediato, nuestras acciones van teniendo un impacto duradero en la vida de las personas, porque cada cada acción que llevamos a cabo tiene un efecto significativo en la persona, por mucho que no seamos conscientes de ello en el momento. Ahora bien, cabe destacar que este hecho frustra mucho a la hora del día a día, porque pasas mucho tiempo sin disponer de ningún tipo de feedback, pensando, en muchas ocasiones, que nuestras acciones no sirven para nada.
En conclusión, al igual que el agricultor cuida su bambú con paciencia y atención, tenemos que seguir adelante confiando en el proceso y teniendo en cuenta que incluso los árboles más altos comienzan como pequeñas semillas.

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