La indefensión aprendida es un estado psicológico en una persona, después de estar expuesta repetidamente a situaciones adversas en las que no puede ejercer control o influir en el resultado, llega a creer que no tiene poder para cambiar su situación, incluso cuando las circunstancias cambian y se le presentan oportunidades para hacerlo.
Por ejemplo, yo lo veo trabajando, varios jóvenes me dicen que son tontos y que no saben hacer nada. Eso es mentira. El hecho de que siempre les hayan dicho que no hacen nada, que no saben nada, que no van a llegar a nada, etc., hace que se acomoden en esa creencia. Y cuando realmente tienen las capacidades para hacerlo, ya no lo intentan.
Es por eso que he puesto la imagen de la historia del elefante, porque ilustra lo que es la indefensión aprendida. El pobre elefantito siempre ha estado atado, y cuando lo desatan, aunque tiene la fuerza suficiente para liberarse, ya piensa que no puede, y ni siquiera lo intenta.
Por ello, como educadores sociales, tenemos mucho trabajo por hacer en relación a esto. Nuestra tarea debe centrarse en hacer ver a las personas que sí son capaces de lograr lo que se proponen. A través de la prueba y error, prueba y error, se consigue.

Comentarios
Publicar un comentario