La influencia de los estándares de belleza y otros cánones en los jóvenes, especialmente a través de los influencers en las Redes Sociales, es un tema de gran relevancia. Los influencers, con sus plataformas digitales, tienen un alcance masivo y a menudo ejercen una influencia significativa en la percepción de la belleza y la autoimagen de sus seguidores jóvenes.
Primeramente, es importante reconocer que los estándares de belleza promovidos por los influencers no reflejan la diversidad y la realidad de las personas. Muchos de estos estándares están sesgados hacia una estética particular que es inalcanzable para la mayoría de las personas. Por ello, en muchas ocasiones, observamos que los jóvenes empiezan a desarrollar una percepción distorsionada de sus propios cuerpos y aspiran a una perfección irreal; todo ello afecta en su salud mental, emocional y física, incrementándose así, los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en nuestra sociedad.
Además, la influencia de los influencers en los jóvenes acentúa la cultura de la comparación constante, al estar constantemente viendo viendo imágenes y vídeos de influencers que parecen cumplir con los estándares de belleza predominantes, los jóvenes se sienten presionados a compararse con ellos y a medir su propio valor en función de su apariencia física; ya que para ellos son referentes. Por esta razón, la obligación que tenemos como referentes de promover valores y principios positivos, Especialmente durante ciertas etapas de desarrollo, nuestra influencia sobre las personas puede ser significativa y perdurable.
Por ejemplo, en mis prácticas del grado el año pasado, establecí un vínculo cercano con uno de los jóvenes a los cuales acompañaba. Un día me preguntó si me gustaba como llevaba el pelo, mi respuesta fue ambigua, señalando que era cuestión de su gusto personal y que su cabello era su elección. Al día siguiente, al llegar al CRAE, noté que se había hecho un cambio de peinado radical. Este hecho me hizo reflexionar acerca de la notable influencia que podemos ejercer sobre los demás, especialmente cuando nos consideran sus principales modelos o referentes.
Por último, destacar que es necesario que los jóvenes desarrollen habilidades críticas para consumir contenido en línea de manera consciente, esto implica cuestionar los estándares de belleza predominantes, discernir entre lo que es real y lo que es retocado, y cultivar una autoimagen positiva basada en la autenticidad y la aceptación de uno mismo. Nosotros, como educadores sociales, también desempeñamos un papel importante al fomentar conversaciones abiertas y constructivas sobre estos temas y al proporcionar modelos a seguir positivos fuera del mundo digital.

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