QUIÉN SOY


Soy Aida y tengo 21 años, me gustaría compartir un aspecto fundamental de mi identidad que ha moldeado mi visión de comprender el mundo: mi origen mestizo. Nacida de un padre marroquí y una madre española, desde mi infancia he tenido el privilegio de explorar y comprender las maneras de hacer de dos culturas distintas. Esta dualidad ha sido, desde siempre, una fuente constante de aprendizaje y enriquecimiento, permitiéndome apreciar tanto las diferencias como las similitudes entre ambos mundos.

Crecer en un hogar de mixticidad me permite tener una perspectiva única sobre la vida y las relaciones humanas. He sido testigo de cómo las tradiciones, valores y formas de comunicación difieren entre ambas culturas; pero también he descubierto todos aquellos aspectos que las unen. Por consiguiente, podría decirse que mi identidad está formada por todo mi origen y mi contexto, y que todo esto me ha proporcionado una comprensión de la diversidad, de forma amplia, y la importancia que tiene el respeto mutuo en un mundo cada vez más interconectado.

Por otro lado, quiero destacar que mi origen mestizo y mi formación en Educación Social entran en relación de manera significativa. Como mestiza, he vivido en primera persona la riqueza y la complejidad de la interculturalidad. Esta experiencia personal me sensibiliza sobre la importancia de comprender y valorar las diferencias culturales en nuestras interacciones sociales. Entender cómo se entrelazan distintas perspectivas culturales enriquece mi capacidad para trabajar con personas de orígenes diversos, incluyendo aquellos que comparten un trasfondo similar al mío.

Además, mi formación académica en Educación Social me proporcionará las herramientas necesarias para poder acompañar, de manera efectiva, a comunidades migrantes. La comprensión de los procesos de integración, la promoción del respeto intercultural y la facilitación del diálogo entre diferentes grupos son aspectos esenciales que podré aplicar en mi trabajo con estas comunidades.

Asimismo, mi capacidad para comunicarme en árabe, y mi comprensión de la realidad cultural marroquí me brindan una ventaja única al interactuar con personas de origen magrebí o de otras culturas árabes. Esta habilidad no solo me permite establecer un vínculo más fuerte con ellos, sino que también facilita la construcción de relaciones de confianza y la comprensión de sus necesidades específicas. 











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